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sábado, 21 de enero de 2012

Fracasar.

 Hoy voy hablar del fracaso. Algunos lo conocen, bueno, en cierto modo todos lo hemos conocido alguna vez, pero muchos no aceptamos que lo hemos experimentado.
 Ese era yo, al menos lo fui durante más tiempo del que quiero aceptar.  A veces te sientes triunfador, te sientes en la cima, probablemente a alguno os haya pasado y haya sido real, lo mío era ficción.
 Yo me sentía triunfador, cuando mi único triunfo era la ignorancia.
 Yo me sentía triunfador, y tardé mucho en ver que estaba más perdido que nadie.  Había cavado mi propia tumba llena de bonitos recuerdos, pero todos los recuerdos se apagan, pierden su color y poco a poco van convirtiéndose en algo tan lejano y borroso que tienes que preguntarte si es real esa imagen que baila en tu memoria.
 El fracaso es duro. No hay muchas cuerdas en ese agujero a las que puedas agarrarte, y  muchas veces los adornos de ese agujero son tan reales y complacientes que jamás pensarías que estás enterrado.
 Enterrado en tu fracaso.
 Yo todavía no he triunfado, de hecho, es realmente improbable que llegue a hacerlo. Crecemos con sueños grandes, y son esos mismos sueños los que nos destruyen.
 Tal vez haya algún triunfador leyendo esto, tal vez un perdedor, o tal vez nadie; no sé si alguien se siente identificado con lo que escribo, o si realmente a alguien le interesa lo que escribo. Es difícil saberlo con certeza, mucha gente te miente para encubrir tu fracaso. Ahora intento sobretodo eso, ignorar la aprobación de los demás, seguramente sea ese el ingrediente secreto del denominado éxito.
 Al fin y al cabo, el éxito es tan solo un punto de vista. Todo objetivo es difícil, no es más difícil conseguir un Oscar que conseguir una vida tranquila con una persona a la que quieras, y que ese amor sea recíproco. De hecho muchas veces las personas que se sienten por encima de los demás por haber cumplido un objetivo millonario, se sienten solas por no haber conseguido otros objetivos que consideraban menos importantes.
 Así, ningún objetivo es fácil y el fracaso se encuentra en todos ellos, lo que hagamos para evitar caer en ese agujero es lo que nos definirá. Porque sólo hay dos tipos de personas: las que se arriesgan, y las que no.
 Todo es cuestión de valor.



Esteban N. Santos

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho el texto, tienes mucha razón. Cuando he empezado a leerlo me ha recordado un poco a la historia del protagonista de Elisabethtown.
    Me quedo sobre todo con el final y con esa eterna pregunta, sencillamente a veces es mejor escribir y hablar para uno mismo y si alguien lo lee y opina mejor. Aunque como tú bien dices, la mayoría mentirán para "encubrir nuestro propio fracaso".

    Ánimo!

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  2. "Ignorar la aprobación de los demás, seguramente sea ese el ingrediente secreto del denominado éxito."

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